Publicado el 03/07/2018
2-04-07-2018

El Hno. Luis María Leménager pidió ingresar en el Seminario.
 
Hace poco recibimos una carta del Hno. Luis María Leméneger en la que nos pidió empezar los estudios para ser sacerdote en nuestra Casa de Formación Sacerdotal. Esto nos llenó de alegría. Trascribimos algunas partes de su bella carta, dirigida al Padre Álvaro de María msp.
 
Estimado Padre Álvaro,

Le ruego que reciba esta carta como conclusión del discernimiento que el Espíritu Santo me ha permitido hacer. Éste discernimiento me lleva a pedir el ingreso en el Seminario del Movimiento…

Haciéndome venir aquí Dios me permitió, en primer lugar, dejar las cosas de mi vida en Francia que no me permitían vivir en su gracia. Éste año me está ayudando a poner orden en mi vida interior y exterior. Por este orden, que se hace poco a poco, puedo dejar más espacio a la gracia de Dios, sin la cual no podría discernir su voluntad.

A través del gusto que tengo por lo que estoy viviendo aquí (la vida religiosa, la oración, la comunidad, el servicio a nuestros pobres niños) me siento en mi sitio en esta vida que nos hace contemplativos en la acción, como no lo hubiera podido imaginar. Dios me llena de alegría a través de los niños, en medio de los cuales me siento muy a gusto. La vida de silencio y de oración que sostiene esta vida activa me permite tener la paz y la serenidad para poder siempre confiar y pedir a la Santísima Trinidad y a la Virgen María la gracia necesaria para ser más dócil en las manos de Dios entre los pobres.

Durante este año se desarrolló un deseo rechazado que tenía desde hace unos años –hasta volverse un deseo profundo–. El deseo de ser sacerdote y consagrar todo mi ser a Cristo en el Movimiento de los Misioneros Siervos de los Pobres y ser un instrumento de su Misericordia. Dios acompañó este camino con pequeños signos y sobre todo una gran paz, que ningún otro proyecto me dio.

En conclusión de esto puedo decir que el Espíritu Santo hizo un gran trabajo para confortarme en este deseo de seguir en el Movimiento, dándome todas las respuestas y soluciones a la preguntas y preocupaciones que me han venido.

No creo perder nada tomado la decisión de dar mi vida al Movimiento, sino que dejando la vida que tenía, mi país y mi familia, creo firmemente agradecer a Dios haciendo su voluntad y reparar una parte de mis pecados… esperando que me llame a su lado para la vida eterna. Le presento entonces mi deseo de ingresar en el Seminario de los Siervos de los Pobres, sabiendo que vuestra decisión será la de Dios. Esperando vuestra bendición,      
                                                                 
                                                                           Hno. Luis María Leménager