Publicado el 18/02/2018
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“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás le vendrá por añadidura”.

Tras el fallecimiento de nuestro gran bienhechor, el Sr. Gianluigi Ghezzi, presentamos el comienzo de un texto del Padre Giovanni Salerno, que será publicado integralmente en nuestra próxima Circular Extraordinaria. Con este texto el Padre Giovanni quiere “agradecer a todos los bienhechores que siguen ayudando incondicionalmente a nuestros niños pobres y a nuestros enfermos y, sobre todo, a los numerosos niños y muchachos de nuestros colegios del Cusco”, además de tantos religiosos que nos ayudan desde el silencio de su oración.

Para nosotros, los misioneros Siervos de los Pobres, es muy importante recordar a nuestro querido difunto GianLuigi Ghezzi; nacido en Varese y muerto el día 15 de diciembre 2017. Gianluigi Ghezzi ha sido para nosotros como la presencia continua de la Providencia de Dios en el desarrollo del Movimiento de los Misioneros Siervos de los Pobres. Nuestro encuentro (P. Giovanni y el Señor Ghezzi) fue en el lejano 1982 y fue el encuentro entre Dios y mi pobre persona. Asimismo, fue una invitación a creer siempre en lo que dice Jesús: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás les vendrá por añadidura”

 En Italia, en los inicios de mi vida misionera como agustino, había dos grupos de jóvenes que me ayudaban económicamente para asistir a los leprosos y para la fundación de varios dispensarios a través de los cuales atendía a los enfermos en la prelatura de Chuquibambilla (Apurimac, Perú). Pero cuando el Señor Jesús me inspiró el dar vida a los Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo y, sabiendo estos jóvenes que yo ponía como Regla “la Imitación de Cristo”, se rebelaron e insistieron para que no pusiera ésta regla, diciéndome que ellos eran los que me ayudaban. Para mí fue muy duro escuchar estas palabras: “le ayudamos económicamente si desistes en poner la Imitación de Cristo como Regla, de lo contrario, no le seguiremos ayudando”. Sin embargo, tras escuchar estas palabras, les prohibí tajantemente ayudarme económicamente y puse mi confianza en el Señor Jesús; pues mi deseo siempre ha sido que los que ayudan a los pobres tienen que estar llenos de Dios, para poder acercar a los pobres a Dios. Consiguientemente, en un momento de silencio, de reflexión, en la casa de Santa Brígida de Lugano, pidiendo luz al Señor, me encontré con el Señor Ghezzi (1982) y me animó a dar vida a los Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer Mundo, porque le gustaba la idea de poner la Imitación de Cristo como Regla y la de formar a los misioneros con la absoluta fidelidad al Santo Padre y a la Iglesia….

Padre Giovanni Salerno, msp