Hermanas Misioneras Siervas de los Pobres

Publicado el 11/01/2019
Rumichaca

Para poder participar en la Santa Misa cada día tenemos  que caminar hasta el pueblo de Urubamba unos 45 minutos, ya que nosotras vivimos en Rumichaca, que está un poco alejado de la ciudad. Solo los martes tenemos la bendición de tener la Santa Misa en la pequeña Capilla de nuestro pueblo. Cómo esto sucede solo una vez por semana, queremos que también la gente que vive cerca asista con nosotras a este sacramento. La Misa la celebra el párroco del lugar y casi siempre asisten solo los ancianos, que conservan todavía la fe muy viva.  Estos últimos meses varios ancianos fallecieron, y con la gracia de Dios partieron a la casa del Padre reconciliados con él, recibiendo los últimos sacramentos y con los auxilios de nuestra fe católica, y seguramente están gozando de la presencia de Dios. Algunas  otras personas de avanzada edad, que no pueden acercarse a la capilla, reciben en estos casos la Santa Eucaristía en su casa, llevada por el sacerdote, lo que les causa una gran alegría y consuelo.  Verlos  tan devotos y fieles en la participación de la Santa Misa nos edifica mucho y fortalece nuestra vocación, porque a ellos y a nosotras nos une y fortalece la celebración de este sacramento. Hemos comprendido en vivo las palabras de nuestro querido Papa Francisco: “Los ancianos tienen la sabiduría que debemos imitar”.
 
 
Cusco (Perú)  Hermanas Misioneras Siervas de los Pobres
 Durante las vacaciones escolares, nosotras las hermanas MSP, tenemos la costumbre de realizar retiros de orientación vocacional de tres días
para jovencitas que tienen inquietud hacia la vida religiosa o simplemente quieren saber algo de ella. Este año en el retiro participaron 19 chicas  de diferentes lugares de Cusco, muchas de ellas por primera vez. En algunas de ellas se notaba su gran deseo de retirarse del mundo en busca de silencio y salir al menos unos pocos días de su rutina. Durante estos días las jóvenes tenían momentos de oración, silencio, reflexión, charlas adecuadas  y posibilidad de confesarse, lo cual para algunas de ellas fue la oportunidad de reconciliarse con Dios después de varios años. En los encuentros personales tuvimos la posibilidad de escucharlas y descubrír sus ansias de buscar Dios para cambiar su camino y dejar el pecado. “Jesús tuvo compasión de ellos porque andaban como ovejas sin pastor”. En uno de estos coloquios una de estas jovencitas nos decía: “¿Qué sería si habría radiografía de almas? ¿Cómo me vería yo?..; no tengo duda que esta joven seguirá su búsqueda de Dios. No solo hablamos con ellas temas vocacionales sino que tuvimos que responder a muchas de sus dudas sobre la fe, la moralidad, etc. Ellas terminaron su retiro contentas y agradecidas por esta oportunidad de encontrarse con Dios.