Misioneras Siervas de los Pobres

Publicado el 04/02/2019
hnas mision

Recientemente hicimos un recorrido de 4 pueblos en el Departamento de Apurímac como parte de nuestras misiones extraordinarias. El camino para llegar a estos pueblos es un libro abierto de la Belleza y del Amor de Dios, aunque en muchas ocasiones la carretera sea peligrosa por los derrumbes.  Durante el día vistamos  las casas y por la noche hacemos catequesis, proyectamos video y animamos juegos para los niños. En una de las visitas, encontramos  una señora “ahuando” (tejiendo, como en la foto) una manta de lana de oveja, que utilizan para cargar a sus bebés o cualquier otra cosa. Es hermoso encontrar a estas personas humildes que trabajan en el silencio y la sencillez, como la Sagrada Familia de Nazaret. En este caso solo quedaban papá y mamá ya los hijos se habían ido a la ciudad a buscar mejor calidad de vida. Al vernos nos recibieron con mucha alegría y agradecimiento, pidiendo que rezaramos con ellos por su familia.

En otra casa encontramos a una mamá que se había caído en la chacra, tenía una herida en el pie y un esguince en la mano. Siempre vamos bien preparadas y llevamos el botiquín de emergencia. En el grupo tenemos una hermana enfermera, quien se encarga de realizar las curaciones. La mamá quedó muy agradecida con este acto. Aunque existen postas médicas en cada pueblo, a menudo están cerradas y no hay atención. En muchas casas encontramos ancianos solos y tristes que al vernos se llenan de alegría porque saben que les llevamos la Palabra y presencia de Dios, y el pan hecho por nosotras mismas en Cusco, ¡Cuánto quieren que les escuchemos!... que los acompañemos.