Publicado el 14/02/2018

Como saben, el pasado mes de julio 2017 un pequeño grupo de nuestras Hermanas Misioneras Siervas de los Pobres empezó una fundación en Guadalajara (Méjico). Les ofrecemos una síntesis del ultimo mail que enviaron hablando de su trabajo.

A Francisco (el nombre es ficticio) de 20 años, hace 7 meses le diagnosticaron una leucemia. Después de esta noticia sufrió una fuerte depresión. Esto duró unos 3 meses. Gracias a las oraciones de su abuela y de sus familiares más cercanos pudo aceptar la enfermedad como venida de la mano del Señor.

Fuimos a visitarlo y le pedimos platicar con él. Le animamos a aceptar con serenidad lo que el Señor le estaba pidiendo. Él nos dijo que se sentía muy mal, que ya quería morir… Con frecuencia le pregunta a Dios: ¿hasta cuándo Señor tendré que sufrir?, porque humanamente ya no puedo más”. Piensa que está pagando por todo el mal que hizo en su vida.

De pequeño recibió el Bautismo y la primera comunión, pero desde hace 7 años no frecuenta la Iglesia. Desesperado por curarse acudió a brujos, chamanes…. Al final todo fue en vano y se abandonó por completo, esperando la muerte. Al sentirse próximo a la muerte experimenta la soledad. Él es padre de 2 niñas, pero su pareja, al enterarse de su enfermedad, decidió separarse y se llevó a sus dos niñas.

Después de escucharle le dijimos que el Señor está esperando que se acerque a Él por medio de los Sacramentos, y le hicimos la invitación para poder reconciliarse con Dios. Él aceptó la invitación, se confesó, recibió la comunión y la unción de los enfermos, y de regalo el sacerdote le dio la indulgencia plenaria en nombre del Papa. Qué inmenso regalo recibió ese día; inmediatamente su rostro cambió por completo. Como última medicina le dimos de beber agua bendita del Santuario de Lourdes, recomendándole que, cuando sintiera dolores, bebiera de este agua bendita con mucha fe.

En las visitas semanales que realizamos después fuimos viendo a Francisco mucho mejor, no tanto físicamente pero si espiritualmente. Ahora tiene otra manera de ver su enfermedad: tiene muchos motivos por los que ofrecerlo y tiene ganas de salir adelante.

Hace un mes hizo nuevos exámenes para ver cómo andaba su enfermedad y… salieron “negativos”. O sea, que no tiene nada. Lo que le decían los médicos eran tres cosas: o que se equivocaron antes en los resultados, o que la enfermedad está “dormida” o que se ha producido un milagro. Nosotras cantaríamos victoria si se confirmara que ha sido un milagro, porque pensamos que con su testimonio podría hacer que muchas personas conocidas de él puedan cambiar…

Encomendamos a Francisco a vuestras oraciones para que se cumpla la voluntad de Dios en su vida.

Hermanas Misioneras Siervas de los Pobres