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Misión de las hermanas de Rumichaca-Urubamba

JUN 2, 2026

Del 19 al 23 de mayo realizamos una misión en las comunidades campesinas de Canay, Pacha Machayoc y Cocha Cochayoq, ubicadas en el distrito de Challabamba, provincia de Paucartambo (Cusco). Tras un viaje de aproximadamente seis horas llegamos a nuestro destino e iniciamos las visitas a las familias. Sin embargo, debido a que era tiempo de cosecha, la mayoría de los pobladores se encontraba trabajando en sus chacras. En esta temporada cosechan la papa, reservando una parte como semilla y otra para elaborar moraya y chuño, alimentos que les permiten afrontar épocas de escasez.

Como suele ocurrir en nuestras misiones, los primeros en acercarse fueron los niños. Poco a poco también fueron llegando los demás pobladores al finalizar sus labores agrícolas. Estos encuentros nos permitieron compartir con las familias, conocer de cerca su realidad y acompañarlas en su vida de fe.

Uno de los mayores regalos que recibimos durante esta semana fue la celebración de la Santa Misa en la comunidad de Canay. Gracias a Dios, el párroco pudo acompañarnos, algo muy significativo para estas comunidades, donde la Eucaristía solo puede celebrarse una o dos veces al año debido a la gran extensión de la jurisdicción parroquial y a la escasez de sacerdotes.

A la celebración acudieron también personas de comunidades vecinas, muchas de las cuales caminaron varias horas para participar. Aprovecharon la presencia del sacerdote para encomendar a sus difuntos, pedir por la salud de sus familias, recibir bendiciones y orar por una buena cosecha. Además, compartimos catequesis sobre Pentecostés y los novísimos, profundizando en las verdades de nuestra fe y en la esperanza de la vida eterna.

Asimismo, iniciamos la preparación para los sacramentos de la iniciación cristiana. Los niños participaron con entusiasmo y responsabilidad, asistiendo con alegría a los encuentros programados. Como muestra de agradecimiento, varias familias nos obsequiaron distintas variedades de papa, gesto que recibimos con mucho cariño y gratitud.

Esta misión fue una experiencia muy enriquecedora tanto para las comunidades como para nosotras. Cada día culminaba con la catequesis, el rezo del Santo Rosario, los cantos de alabanza y la acción de gracias a Dios. Una vez más pudimos contemplar la profunda fe de estas familias y su gran deseo de seguir acercándose al Señor.