SEP 22, 2026
En el mes de julio, como cada año, organizamos el campus para chicas de diferentes nacionalidades. Fue una experiencia enriquecedora tanto para ellas como para nosotras. Algunas ya estaban realizando una experiencia misionera de mayor duración, mientras que otras se suman solo para esta ocasión.
Además de recibir acompañamiento espiritual, se les invita a participar en la Eucaristía y a acercarse al sacramento de la reconciliación, fuente de misericordia. Se unen a la vida de oración comunitaria, participando en el rezo de laudes, vísperas, el Santo Rosario y también en su oración personal. Comparten momentos de la vida comunitaria con nosotras y colaboran en los apostolados en las casas de misión.
Realizaron misiones en diversas localidades de la alta cordillera, visitaron hogares, ofrecieron catequesis y presentaron cantos y representaciones teatrales de parábolas. Quedaron profundamente impresionadas por la felicidad que encontraban en las personas, a pesar de la pobreza y el sufrimiento. Esta vivencia las motivó a agradecer a Dios por lo que tienen y a salir de sí mismas para brindar felicidad a los demás.
En el hogar, también tuvieron la oportunidad de colaborar con los niños de las salas. Con algunos realizaron un paseo a Urubamba, fue una experiencia única que vivieron con dedicación, encontrando formas de alimentarlos, cuidarlos y alegrarles el día, ya que debido a sus particularidades necesitan una atención especial. Se integraron en diversas actividades, como las de panadería.
Visitaron un colegio y algunas participaron en los trabajos de los talleres. Además, exploraron algunos centros arqueológicos en la ciudad del Cusco. Para la clausura del evento, organizamos una cena festiva junto con las niñas del hogar y de la residencia, culminando con presentaciones de danzas, cantos y teatro.
Regresan inspiradas por esta experiencia, listas para ser luz con Cristo.
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