NOV 3, 2026
Los Misioneros Siervos de los Pobres nos unimos en oración por nuestro arzobispo Richard Daniel, servidor abnegado de la Iglesia, quien hizo vida aquellas palabras del papa Francisco: ser un pastor con olor a oveja.
Expresamos nuestra profunda tristeza por su fallecimiento y pedimos a Dios que, en su infinita misericordia, lo reciba en su Reino y le conceda el descanso eterno.
Desde que tomó posesión como arzobispo del Cusco, el 3 de enero de 2015, se distinguió por su cercanía con todo el pueblo cusqueño: sacerdotes, personas consagradas, familias, jóvenes, enfermos, ancianos y niños. Visitó a sus fieles tanto en las parroquias más cercanas como en las comunidades más alejadas.
Para nosotros, los MSP, fue un padre, un hermano y un amigo que caminó a nuestro lado en los distintos apostolados.
Tuvimos la alegría de recibirlo en nuestros apostolados de la alta cordillera, en Cusibamba y Punacancha. El año pasado también nos acompañó en la misión de Canay, ubicada en el distrito de Challabamba, provincia de Paucartambo, donde inauguró el templo y administró los sacramentos de la iniciación cristiana.
Este año, el 5 de septiembre, visitó la casa de nuestras hermanas en Santa María. Allí acompañó a nuestros niños enfermos en sus salas y recibió el homenaje que le ofrecieron las niñas de nuestro hogar y de la residencia con motivo de sus 25 años de episcopado. Posteriormente, compartió un momento fraterno con las hermanas.
Damos gracias a Dios por el don de su vida, colmada de gracia y bendiciones. Para nosotros fue un ejemplo de fidelidad a Dios y a su vocación, así como de servicio, sencillez, sabiduría, fortaleza y valentía.
Con profunda gratitud y cariño, recordamos su cercanía y entrega pastoral. Encomendamos su alma al Señor, confiando en su infinita misericordia y en la maternal intercesión de la Virgen María.
¡Descanse en la paz del Señor!
Entérate de lo último